¡No esperes a tener sed!

Cuando la sed se presenta ya estás deshidratado y tu rendimiento ya está disminuido. Debes de hidratarte antes, durante y después del ejercicio.

Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo está compuesto en aproximadamente un 80% de agua, es fácil comprender por qué la hidratación es una acción sumamente importante para mantener un buen estado de salud.

La hidratación es una actividad común que cualquiera de nosotros realiza para complementar aquellos líquidos perdidos o utilizados por el organismo.

Si bien la mayor fuente de deshidratación puede ser la realización de ejercicio o de esfuerzo físico, también es verdad que aún permaneciendo uno en estado de reposo el organismo baja su nivel de hidratación ya que los órganos siguen consumiendo los líquidos que componen a los tejidos y entonces uno siente lo que se conoce como sed.

La importancia de la hidratación radica en el hecho de que es justamente una acción que nos permite seguir realizando nuestras actividades de manera saludable ya que se le otorga al cuerpo una buena ración de líquidos perdidos o consumidos.

Las funciones del agua son las siguientes:

  • Regulación de la temperatura corporal y electrolitos en sangre.
  • Aporte de nutrimentos a las células musculares.
  • Lubricación de articulaciones.
  • Eliminación de sustancias de desecho.

Una persona debe consumir normalmente entre 1 y 2 litros de agua por día dividiéndose en:

  • Antes del ejercicio: 400-600 ml à 1 o 2 horas antes.
  • Durante el ejercicio: Cantidades pequeñas en intervalos regulares à Mantiene niveles de glucosa en sangre y repone agua y electrolitos perdidos.
  • Después del ejercicio: 300-500 ml.